Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
Las papas crudas con piel son un tubérculo versátil que pertenece a la familia de las solanáceas, originarias de la región andina de América del Sur, donde se han cultivado durante miles de años. Se han convertido en un alimento básico en todo el mundo debido a su adaptabilidad en diferentes climas y su capacidad para almacenarse durante largos períodos. Ricas en almidón, a menudo se utilizan como base para muchos platos, incluyendo puré de papas, papas fritas y ensaladas.
Nutricionalmente, las papas crudas proporcionan una opción baja en calorías con aproximadamente 58 calorías por cada 100 gramos, compuestas principalmente de carbohidratos. Contienen 2.6 gramos de proteína y una cantidad mínima de grasa, lo que las convierte en una excelente opción para quienes buscan mantener una dieta equilibrada. Las papas también son una buena fuente de fibra dietética, vitamina C y potasio, contribuyendo a varios beneficios para la salud, incluyendo la salud digestiva y la salud del corazón. Su versatilidad permite incorporarlas en muchas comidas, mejorando tanto el sabor como la nutrición.
Las papas crudas con piel contienen aproximadamente 58 calorías por cada 100 gramos, lo que las convierte en una opción alimentaria baja en calorías. Este contenido calórico proviene principalmente de los carbohidratos, que proporcionan energía para las actividades diarias.
Sí, las papas crudas con piel son una opción saludable ya que son bajas en calorías y proporcionan nutrientes esenciales como vitamina C, potasio y fibra dietética. Consumidas como parte de una dieta equilibrada, pueden apoyar la salud digestiva y proporcionar energía.
Las papas crudas deben almacenarse en un lugar fresco, oscuro y seco, idealmente a temperaturas entre 45-50°F (7-10°C). Esto ayuda a prevenir la brotación y el deterioro. También se pueden refrigerar durante 5-7 días o congelar por hasta 3 meses.
Comer papas crudas con piel puede proporcionar varios beneficios para la salud, incluyendo una mejor salud digestiva gracias a su contenido de fibra, mejor salud cardíaca gracias al potasio y un posible apoyo inmunológico por la vitamina C.
Se recomienda consumir alrededor de 150 gramos (aproximadamente 1 papa mediana) de papas crudas con piel, 2-3 veces por semana, como parte de una dieta equilibrada para asegurar una ingesta adecuada de nutrientes sin exceso de carbohidratos.
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