Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
La grasa del pollo es una rica fuente de energía derivada de los tejidos grasos del ave, típicamente obtenida de la piel o cortes específicos. Este tipo de grasa se utiliza comúnmente en prácticas culinarias en todo el mundo, particularmente en frituras y asados, donde realza el sabor y la humedad. Proveniente de pollos domesticados, esta grasa es una parte integral de varios platos tradicionales, contribuyendo tanto al sabor como a la textura de las comidas.
El perfil nutricional de la grasa de pollo es significativo, conteniendo aproximadamente 900 calorías por cada 100 gramos, predominantemente de grasa, con contenido mínimo de proteínas y carbohidratos. Es particularmente alta en grasas monoinsaturadas y saturadas, que pueden desempeñar un papel en la provisión de energía. Aunque carece de nutrientes esenciales como proteínas y carbohidratos, la grasa de pollo se utiliza a menudo por sus propiedades potenciadoras del sabor en la cocina y puede ser una fuente de energía para aquellos que necesitan una mayor ingesta de grasas en su dieta.
La grasa del pollo contiene aproximadamente 900 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en un alimento alto en calorías compuesto principalmente de grasa.
Con moderación, la grasa de pollo puede ser parte de una dieta saludable, especialmente cuando reemplaza grasas menos saludables. Es alta en grasas monoinsaturadas y puede realzar el sabor de los alimentos, promoviendo la satisfacción sin un consumo excesivo.
La grasa de pollo debe almacenarse en un recipiente hermético en el refrigerador por hasta un mes o en el congelador por hasta seis meses para mantener su frescura y prevenir el deterioro.
La grasa de pollo proporciona una fuente concentrada de energía, realza el sabor en la cocina y contiene ácidos grasos que son esenciales para diversas funciones corporales. También puede ayudar en la absorción de vitaminas liposolubles.
Una porción recomendada es de aproximadamente 15-30 gramos (1-2 cucharadas) unas pocas veces a la semana, dependiendo de las necesidades dietéticas individuales y la ingesta total de grasas.
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