
Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
La salsa de maní, hecha de mantequilla de maní es un condimento rico y cremoso que se origina de los cacahuetes molidos. Esta salsa versátil se utiliza comúnmente en varias cocinas, particularmente en la cocina del sudeste asiático, donde sirve como un ingrediente clave en platos como el satay y ensaladas de fideos. Su perfil de sabor único, que combina la nuez con un toque de dulzura, la convierte en una opción popular para realzar el sabor de ensaladas, marinadas y dips. El uso de mantequilla de maní en esta salsa no solo proporciona un sabor delicioso, sino también un impulso nutricional significativo.
Nutricionalmente, esta salsa de maní es relativamente equilibrada, ofreciendo una buena fuente de proteínas, grasas saludables y carbohidratos. Con aproximadamente 257 calorías por cada 100g, contiene 6.3g de proteínas, 22g de carbohidratos y 16g de grasas, lo que la convierte en una adición sustancial a las comidas. Además, es rica en fibra y baja en sodio, contribuyendo a una mejor salud digestiva y cardiovascular. Esta salsa se puede utilizar en varias recetas, desde salteados hasta aderezos, lo que la convierte en un ingrediente versátil en cualquier cocina.
La salsa de maní, hecha de mantequilla de maní contiene aproximadamente 257 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en un condimento denso en calorías que debe usarse con moderación.
Sí, esta salsa es saludable cuando se consume con moderación. Ofrece un buen equilibrio de proteínas, grasas saludables y carbohidratos, junto con vitaminas y minerales esenciales.
Debe almacenarse en un lugar fresco y seco o refrigerarse. Asegúrate de mantenerla en un recipiente hermético para conservar su frescura.
Consumir esta salsa puede proporcionar varios beneficios para la salud, incluyendo una buena fuente de proteínas, grasas saludables, fibra y nutrientes esenciales que apoyan la salud muscular, la digestión y el bienestar general.
Un tamaño de porción recomendado es de aproximadamente 2 cucharadas (30g) por comida, que se puede consumir 1-2 veces por semana, dependiendo de tus necesidades dietéticas y consumo calórico.
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