
Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
La coliflor es una verdura crucífera que pertenece a la familia Brassicaceae, que también incluye brócoli, col rizada y coles de Bruselas. Originaria de la región mediterránea, esta versátil verdura ha sido cultivada durante siglos y ahora se disfruta en todo el mundo. La coliflor fresca es conocida por su sabor suave y textura distintiva, lo que la convierte en un ingrediente popular en varios platos culinarios. Cuando se cocina con aceite, realza su sabor natural mientras añade una riqueza satisfactoria y mejora su absorción nutricional.
Nutricionalmente, la coliflor cocinada con aceite es baja en calorías pero rica en vitaminas y minerales esenciales. Contiene aproximadamente 52 calorías por cada 100 gramos, proporcionando 1.9 gramos de proteína, 5.0 gramos de carbohidratos y 3.3 gramos de grasas saludables. Este plato es una excelente fuente de fibra dietética, que ayuda en la digestión y contribuye a mantener un peso saludable. Además, es una gran opción para quienes siguen dietas bajas en carbohidratos o cetogénicas, y puede usarse como sustituto de granos en varias recetas.
La coliflor, fresca, cocinada con aceite contiene aproximadamente 52 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en una opción alimentaria baja en calorías que se puede incluir en una dieta equilibrada.
Sí, la coliflor cocinada con aceite es saludable ya que retiene vitaminas y minerales esenciales mientras proporciona grasas saludables. Es baja en calorías, alta en fibra y rica en antioxidantes, lo que la hace beneficiosa para la salud en general.
Guarde la coliflor cocinada en un recipiente hermético en el refrigerador. Debe consumirse dentro de 5-7 días para obtener la mejor calidad. Para un almacenamiento más prolongado, congelarla es una opción, preservando su valor nutricional por hasta 3 meses.
Comer coliflor proporciona numerosos beneficios para la salud, incluyendo el control del peso, una mejor digestión gracias a su alto contenido de fibra y un impulso en la función inmunológica gracias a su contenido de vitamina C. También contiene antioxidantes que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Una porción recomendada es de aproximadamente 150 gramos, que se puede consumir 2-3 veces a la semana como parte de una dieta equilibrada. Ajuste según las necesidades y preferencias dietéticas individuales.
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