
Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
La pizza de queso de restaurante o comida rápida es un plato popular que se originó en Italia, conocido por su deliciosa combinación de una base de masa cubierta con salsa de tomate, queso y varios ingredientes. A lo largo de los años, ha evolucionado en innumerables variaciones, convirtiéndose en un alimento básico en muchas culturas de todo el mundo. Los establecimientos de comida rápida y los restaurantes la han hecho accesible, con una variedad de estilos, desde masa delgada hasta masa profunda, atendiendo a diversos gustos y preferencias.
Nutricionalmente, la pizza de queso proporciona una mezcla de macronutrientes, entregando aproximadamente 271 calorías por cada 100 gramos. Contiene 10.80g de proteínas, que son beneficiosas para la construcción y reparación muscular, 33.20g de carbohidratos para energía, y 10.50g de grasas, contribuyendo a su rico sabor. Este plato puede ser una opción de comida conveniente, rica en calcio y proteínas, mientras que también sirve como un favorito en reuniones y eventos sociales.
La pizza de queso de restaurante o comida rápida contiene aproximadamente 271 calorías por cada 100 gramos, lo que la convierte en una opción alimentaria moderadamente calórica. El conteo de calorías puede aumentar significativamente con ingredientes adicionales o porciones más grandes.
La pizza de queso de restaurante o comida rápida puede ser parte de una dieta equilibrada cuando se consume con moderación. Ofrece nutrientes beneficiosos como proteínas y calcio, aunque debe combinarse con opciones más saludables para optimizar los beneficios para la salud.
Para almacenar la pizza de queso, debe mantenerse en el refrigerador a una temperatura entre 0-4°C (32-39°F) en un recipiente hermético. Si no se consume en unos pocos días, se puede congelar por hasta 3 meses.
Comer pizza de queso proporciona nutrientes esenciales como proteínas, calcio y vitaminas, apoyando el crecimiento muscular, la salud ósea y el bienestar general. También puede ser una opción de comida conveniente para estilos de vida ocupados.
Una porción razonable es de aproximadamente 150 gramos, o dos rebanadas, que se pueden incluir en una dieta equilibrada. Se aconseja limitar la frecuencia a 1-2 veces por semana para mantener un estilo de vida saludable.
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