
Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
El queso cheddar, una variedad de queso popular que se origina en la aldea inglesa de Cheddar en Somerset, es conocido por su rico sabor y textura ligeramente desmenuzable. El cheddar bajo en grasa se produce eliminando parte del contenido de grasa mientras se conserva el delicioso sabor y la sensación cremosa que los amantes del queso aprecian. Esto lo convierte en una excelente opción para aquellos que buscan disfrutar del queso mientras gestionan su ingesta de grasa.
Nutricionalmente, el queso cheddar bajo en grasa es una gran fuente de proteínas, proporcionando 27.4 gramos por cada 100 gramos, lo que es beneficioso para la construcción y reparación muscular. También es relativamente bajo en carbohidratos, con solo 2.7 gramos por porción, lo que lo hace adecuado para dietas bajas en carbohidratos. Con una cantidad moderada de grasa de 20.4 gramos, proporciona ácidos grasos esenciales. Este queso se puede utilizar en una variedad de platos, desde ensaladas hasta cazuelas, añadiendo sabor sin calorías excesivas.
El queso cheddar bajo en grasa contiene aproximadamente 316 calorías por cada 100 gramos, lo que lo convierte en un alimento moderadamente denso en calorías, ideal para aquellos que buscan equilibrar su ingesta calórica.
Sí, el queso cheddar bajo en grasa puede ser una opción saludable cuando se consume con moderación. Proporciona nutrientes esenciales como proteínas, calcio y vitamina B12, mientras que tiene menos grasa que el cheddar regular, lo que lo hace adecuado para diversas preferencias dietéticas.
Guarde el queso cheddar bajo en grasa en el refrigerador, idealmente envuelto en papel encerado o plástico para evitar que se seque. Manténgalo a una temperatura constante de 1-4°C (34-40°F) para una frescura óptima.
Consumir queso cheddar bajo en grasa ofrece múltiples beneficios, incluyendo un alto contenido de proteínas para la reparación muscular, calcio para la salud ósea y vitamina B12 para la producción de energía, lo que lo convierte en una adición nutritiva a una dieta equilibrada.
Un tamaño de porción recomendado es de aproximadamente 30 gramos (1 onza), que se puede consumir 2-3 veces a la semana como parte de una dieta equilibrada, dependiendo de las necesidades dietéticas individuales y los objetivos calóricos.
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