
Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
El corazón de pavo es una carne de órgano rica en nutrientes proveniente de pavos, ampliamente consumida en diversas cocinas por su robusto sabor y textura. Esta delicadeza a menudo es pasada por alto, pero se disfruta tradicionalmente en muchas culturas, particularmente durante ocasiones festivas o reuniones familiares. Los corazones de pavo se consideran típicamente un subproducto de la industria avícola, proporcionando una opción económica pero nutritiva para aquellos que buscan diversificar sus fuentes de proteínas.
Nutricionalmente, los corazones de pavo son una excelente fuente de proteínas, ofreciendo aproximadamente 16.70 gramos por cada 100 gramos, junto con vitaminas y minerales esenciales como el hierro y la vitamina B12. Son bajos en carbohidratos y proporcionan una cantidad moderada de grasas saludables, lo que los convierte en una opción adecuada para quienes siguen dietas altas en proteínas o bajas en carbohidratos. Los corazones de pavo se pueden incorporar en diversos platos, desde guisos y sopas hasta preparaciones a la parrilla, ofreciendo un perfil de sabor único que complementa una variedad de ingredientes.
El corazón de pavo contiene aproximadamente 140 calorías por cada 100 gramos, lo que lo convierte en una fuente de proteína baja en calorías que puede encajar bien en varios planes dietéticos.
Sí, el corazón de pavo se considera saludable debido a su alto contenido de proteínas, bajo en grasas saturadas y rico en nutrientes esenciales como hierro y vitamina B12, apoyando la salud general.
Los corazones de pavo deben almacenarse en el refrigerador a temperaturas entre 0-4°C (32-39°F) y mantenerse en un recipiente hermético para mantener la frescura. Para un almacenamiento más prolongado, se recomienda congelar.
Consumir corazón de pavo proporciona numerosos beneficios, incluyendo proteína de alta calidad para el crecimiento muscular, vitaminas esenciales como la B12 para el metabolismo energético y minerales como el hierro para el transporte de oxígeno en el cuerpo.
Un tamaño de porción recomendado es de aproximadamente 150 gramos, y se puede consumir 2-3 veces por semana como parte de una dieta equilibrada, dependiendo de las necesidades y preferencias dietéticas individuales.
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