Un resumen rápido basado en el perfil nutricional actual por 100g.
Los muslos de pollo son un corte sabroso y versátil de ave, proporcionando una rica fuente de proteínas. Originarios de la parte de la pierna del pollo, los muslos sin hueso son preferidos en muchas tradiciones culinarias alrededor del mundo, conocidos por su ternura y textura jugosa. Se utilizan comúnmente en diversas recetas, desde asados y guisos hasta curries, convirtiéndolos en un alimento básico en las cocinas a nivel mundial.
Nutricionalmente, los muslos de pollo sin hueso son una excelente fuente de proteínas, proporcionando aproximadamente 18.6g de proteína por cada 100g y solo 144 calorías, lo que los hace ideales para aquellos que buscan una opción alta en proteínas y baja en carbohidratos. Con un contenido de grasa de 7.9g, ofrecen un equilibrio de grasas saludables mientras son bajos en carbohidratos, con 0g de carbohidratos. Esto los hace adecuados para una variedad de necesidades dietéticas, incluidas las dietas bajas en carbohidratos y cetogénicas, proporcionando nutrientes esenciales para el crecimiento y la reparación muscular.
El pollo, muslo, sin hueso contiene aproximadamente 144 calorías por cada 100 gramos. Esto lo convierte en una fuente de proteína baja en calorías, ideal para aquellos que buscan controlar su ingesta calórica mientras disfrutan de comidas sabrosas.
Sí, el pollo, muslo, sin hueso se considera saludable ya que es alto en proteínas y bajo en carbohidratos. También contiene vitaminas y minerales esenciales, lo que lo convierte en una opción nutritiva para una dieta equilibrada.
El pollo, muslo, sin hueso debe almacenarse en el refrigerador a temperaturas entre 32°F y 40°F (0°C a 4°C). Debe guardarse en un recipiente hermético y puede conservarse durante 5-7 días. Para un almacenamiento más prolongado, se recomienda congelarlo.
Consumir pollo, muslo, sin hueso proporciona varios beneficios, incluyendo un alto contenido de proteínas que apoya el crecimiento muscular, niveles bajos de carbohidratos adecuados para el control de peso, y vitaminas y minerales esenciales que son importantes para la salud general.
Una porción recomendada es de aproximadamente 150 gramos, que se puede consumir 2-3 veces a la semana como parte de una dieta equilibrada. Se pueden hacer ajustes según las necesidades dietéticas individuales y los niveles de actividad.
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